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Descripción

"Las noctilucas son organismos unicelulares marinos, de carácter bioluminiscente, esto significa que emiten brillo por efecto de una reacción bioquímica, provocando por las noches la iluminación del agua de las costas marinas. En Noctilucas, el poeta ensaya un prefacio para sus lectores, contando su experiencia con estos organismos y propone establecer un vínculo del orden de lo mágico.
Siguiendo a Cecilia Bajour, podemos decir que este es el caso de un poema que no fue escrito para niños en una primera instancia (forma parte del poemario Máquina de trinar) y fue convertido en un libro poético ilustrado, cuya secuencialidad icónica produce una atmósfera cálida, mágica y plena de misterio. Y propone, parafraseando a la autora “zonas de inquietud”, una experiencia estética, para ser leída con todo el cuerpo, desde la sensorialidad.
En lo que respecta a la imagen podemos decir que está constituida por fotografías, las mismas están construidas en base a diferentes texturas, colores cálidos, a veces, fríos, otras, planos detalles y una riqueza y variada calidad de iluminación, que vuelven su secuencialidad de cariz cinematográfico. La posible carga semiótica de la luz, acaso pueda evocar el fenómeno lumínico de los elementos que dan título al libro/poema.
“Noche bordeada de estrellas” canta el primer verso/enunciado, y acá tenemos una situación de espejo o doble: estrellas cielo, noctilucas mar. La estrella puede estar en el cielo o ser una estrella de mar, las redes, la actividad de los costeros habitantes, aparece con otras redes de géneros suaves, tejido al crochet o encajes que tienen que ver con una calidad matérica delicada: sugiriendo también relación de continuidad poética entre materias cuyas cualidades podrían oponerse.
Las estrellas que aparecen (tapa e interior) tienen forma de cristales de agua y están tejidas, en el interior sólo se ven dos puntas, estamos muy cerca y se advierte el “grano” de la fotografía, eso lo vuelve “pictórico” y onírico, la fotografía no busca la representación y se vuelve, ella también, poética. Aparece así, si es pertinente enunciarlo de esta manera, un “yo poético” construido por texto e imagen que le permite/propone al yo lector experimentar ese universo de primera mano, el lector adquiere el protagonismo de la historia. El uso de la descripción, la no aparición de figura humana, sino el enfoque subjetivo de la cámara (término tomado del cine) dotan al lector de protagonismo poético.
Por otra parte, si pensamos en las imágenes en términos de infancia, el acercamiento, el detalle de los objetos que componen la imagen y los textos podría remitirnos a una colección de “objetos transicionales” según lo entiende Jean George, tomando la definición de Winnicott. Afirma George que “podemos considerar que la poesía al igual que el dibujo (acá deberíamos sustituir por imagen) es una forma particular del objeto transicional. Y cita de nuevo Winnicutt cuando dice: “este campo intermedio del que no tiene que justificar la pertenencia, ni a la realidad interior ni a la exterior, constituye la parte más importante del niño. Se prolongará a lo largo de la vida en la experiencia intensa que pertenece al dominio del arte, la religión, de la vida imaginativa de la creación científica”.
En términos metafóricos se podría decir que la constante de los finos tejidos y elementos y el cuerpo que adquiere la luz gracias a contraluces, sombras y flashes remiten a la posibilidad de ver y de ver “a través de”, ver lo que hay debajo de dichos tejidos/calados.
Jean George refiriéndose a Michaux dice que el poeta trata de volver a encontrar, como algunos artistas “primitivos”, medios escasos, una materia pobre, para hacerla brillar sin artificios estéticos o culturales, con todo su esplendor. En la última página el amontonamiento de género remite a la ropa de cama, al dormir y a las posibilidades de un sueño que puede estar siendo todo el tiempo. Cassara, Fernández y Chinnicci hacen brillar luces en la noche/ día de la poesía." Juliana Bonacci