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Descripción

En una charla pública, mientras I Acevedo hablaba, alguien interrumpió para pedirle que sea breve. Acevedo se disgustó, y siguió hablando. Pero pareciera que ese disgusto hubiera disparado este libro: por qué necesita tiempo, por qué no se puede abreviar a una escritora que elige contar sus emociones y el para quién de su escritura.
Para responder todo eso, Acevedo hace lo que se le canta; como en la vida, en la literatura. Tomó la tradición y con ella enhebró un aguja para coser su futuro, y con una libertad admirable escribió este libro de amor, sobre el amor, textos antes enunciados en público que reivindican su deseo y su forma de amar y que enaltecen la importancia de escribir sobre los sentimientos. Una reflexión lúcida, necesaria y valiente sobre una época, sobre la literatura y sobre todo eso que hace latir un corazón.
Magalí Etchebarne

Leo a I Acevedo hace muchos años, desde que Una idea genial entró en mi sistema nervioso para inflamarlo y hacerme contagiar su ritmo embriagador, de la misma manera que me ocurre escribiendo estas líneas. Leerla es subirme a esa ola de dramatismo que también afecta a mi escritura, la celebración de la primera persona de la que también me siento hija y esclava y de las amigas y el enamoramiento, del amor en toda su violencia, por les hijes, sobre todo, esos intrusos que nos dejan muda muchos años, o maníacas de escribir, como fue mi caso. Por eso, este libro es también un tratado sobre el cuerpo, las emociones, el control y el no control de situaciones que arrollan nuestras sensibilidades de escritoras rebeldes, atravesadas por la daga de la literatura rioplatense pero también arrojadas a espiar siempre el lado oculto, nuestro destino sudaka de feministas rabiosas, que en "Late un corazón" se desenvuelve por ejemplo en la necesidad de revalorizar a Juanx Manso.
Estos cuentos son una expresión urgente de algo irreversible: las identidades que abandonan sus destinos biológicos. Mi corazón late con ellas y con éste, el de una amiga nueva que, como un ángel, me abre su su vida sin verguenza, como el día que apareció en la clínica y yo recién despertaba de la anestesia. Esa es la mejor metáfora de quién es esta autora en mi vida: la que me regala, en el momento más inesperado, un libro que me abre un mundo.
Flor Monfort

I es una nueva identidad de esta escritora multifacética con la que he reído y he llorado. Este libro es una invitación a llorar, a llorar delante de todes, a expresarse sin pudores, a militar quien carajo quieras ser, a enamorase a primera vista y a poner el cuerpo deconstruide en las calles. Me preguntaba qué iría a escribir a partir de ser I, mutante infinita que ahora escribe con el corazón urgente. Manifiestos de época, manifiestos de amor, manifiestos de principios, manifiestos de autoayuda, manifiestos de reivindicación al derecho a ser un monstruo como dice Susy Shock.
Una vez le cuidé la casa a esta escritora única e inigualable, de ese momento recuerdo muchas cosas, de una carta con indicaciones que me dejó, de Gre, de fumar un cigarrillo en su balcón, de Martín, de Leo Yogurt, el gatito que en ese entonces era un bebé, pero sobre todo de su escritorio en el que escribe sus cuentos, novelas y manifiestos. Y cuando me sentí algo alterada, iba de madrugada a su escritorio y la imaginaba en pijama escribiendo desaforada y lentamente me iba quedando dormida y soñaba con el mundo de sus cuentos y me sentía protegida.
Jaqueline Golbert