| 1 cuota de $26.590 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.590 |
| 2 cuotas de $15.886,19 | Total $31.772,39 | |
| 3 cuotas de $11.030,42 | Total $33.091,26 | |
| 6 cuotas de $6.288,97 | Total $37.733,87 | |
| 9 cuotas de $4.676,88 | Total $42.091,97 | |
| 12 cuotas de $3.935,32 | Total $47.223,84 |
| 1 cuota de $26.590 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.590 |
| 1 cuota de $26.590 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.590 |
| 12 cuotas de $3.598,07 | Total $43.176,84 |
| 3 cuotas de $9.710,66 | Total $29.132 | |
| 6 cuotas de $5.231,14 | Total $31.386,84 | |
| 9 cuotas de $4.294,58 | Total $38.651,22 | |
| 18 cuotas de $2.983,98 | Total $53.711,80 |
| 1 cuota de $30.570,52 | Total $30.570,52 | |
| 6 cuotas de $5.668,98 | Total $34.013,93 |
| 3 cuotas de $10.190,17 | Total $30.570,52 |
| 3 cuotas de $10.991,42 | Total $32.974,26 | |
| 6 cuotas de $6.274,35 | Total $37.646,12 | |
| 9 cuotas de $4.834,65 | Total $43.511,88 | |
| 12 cuotas de $4.096,41 | Total $49.156,93 | |
| 18 cuotas de $3.412,38 | Total $61.422,90 |
| 1 cuota de $26.590 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.590 |
| 3 cuotas de $8.863,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.590 |
| 3 cuotas de $9.685,85 | Total $29.057,55 |
| 3 cuotas de $10.260,19 | Total $30.780,58 | |
| 6 cuotas de $5.709,76 | Total $34.258,56 |
| 6 cuotas de $5.275,01 | Total $31.650,08 |
| 9 cuotas de $4.348,94 | Total $39.140,48 | |
| 12 cuotas de $3.651,91 | Total $43.822,98 |
| 9 cuotas de $4.918,26 | Total $44.264,37 | |
| 12 cuotas de $4.294,28 | Total $51.531,42 |
El vértigo del olvido. Peor, el vértigo de los recuerdos que llegan como en ráfagas. La necesidad de reconstruir o hasta de construir una historia a partir de retazos, de puros fragmentos de memoria suelta. Fernando Chulak se vale de ese vértigo para hilvanar la desventura de un hombre, su perro será su perro? y su mujer por dios, será su mujer?
El hombre en cuestión lleva una rutina hecha de vacíos de espacio y de tiempo. Sé que pensaba en algo dice, no sé en qué. Esa incertidumbre alimenta el enigma, se esparce en la voz, mientras el hombre mira a la mujer tan perdida como él que metió en su casa, y mira a su perro con la esperanza de que el comportamiento del perro, la memoria canina, le devuelva alguna revelación.
Fernando Chulak sabe trabajar con personajes solitarios, mujeres y hombres que arman una vida desde el pleno ensimismamiento y de la necesidad repentina de vérselas con el mundo de
afuera. Así lo hizo en Jauría, así lo hizo en Tilde, tilde, cruz. Ahora, a la soledad elemental, le agrega la desesperación de la mente que borra y anula recuerdos; la mente que se aferra, hasta donde puede, al instante que pasó. Y lo pierde.
Tres meses; un año, es una novela bellísima y estremecedora.
Mariano Quirós
