| 1 cuota de $43.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.900 |
| 2 cuotas de $26.228,05 | Total $52.456,11 | |
| 3 cuotas de $18.211,18 | Total $54.633,55 | |
| 6 cuotas de $10.383,08 | Total $62.298,49 | |
| 9 cuotas de $7.721,52 | Total $69.493,70 | |
| 12 cuotas de $6.497,20 | Total $77.966,40 |
| 1 cuota de $43.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.900 |
| 1 cuota de $43.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.900 |
| 12 cuotas de $5.940,40 | Total $71.284,82 |
| 3 cuotas de $14.633,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.900 |
| 6 cuotas de $8.636,59 | Total $51.819,56 | |
| 9 cuotas de $7.090,33 | Total $63.813,04 | |
| 18 cuotas de $4.926,55 | Total $88.678 |
| 1 cuota de $50.471,83 | Total $50.471,83 | |
| 6 cuotas de $9.359,48 | Total $56.156,88 |
| 3 cuotas de $16.823,94 | Total $50.471,83 |
| 3 cuotas de $18.146,79 | Total $54.440,39 | |
| 6 cuotas de $10.358,93 | Total $62.153,62 | |
| 9 cuotas de $7.981,99 | Total $71.837,96 | |
| 12 cuotas de $6.763,16 | Total $81.157,93 | |
| 18 cuotas de $5.633,83 | Total $101.409 |
| 1 cuota de $43.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $43.900 |
| 3 cuotas de $16.153,73 | Total $48.461,21 | |
| 6 cuotas de $8.881,70 | Total $53.290,21 |
| 3 cuotas de $17.119,53 | Total $51.358,61 | |
| 6 cuotas de $9.652,87 | Total $57.917,27 |
| 9 cuotas de $7.244,47 | Total $65.200,28 | |
| 12 cuotas de $6.279,89 | Total $75.358,74 |
| 9 cuotas de $7.730,79 | Total $69.577,11 | |
| 12 cuotas de $6.623,77 | Total $79.485,34 |
Deleuze presenta este curso sobre bergsonismo y cine, editado aquí por primera vez en castellano, como un «riesgo» que ha tomado. ¿Cuál es el riesgo? Deleuze teme que la exploración de un terreno tan ajeno a la filosofía lo lleve a un mero ejercicio de aplicación de conceptos.
¿Por qué valdrá la pena este “riesgo”? No se cansa de repetirlo: la tarea del filósofo es inventar conceptos. Más que un estudio sobre el cine, lo que se encontrará aquí es entonces un experimento del pensamiento a través del cine. Y como en ningún otro curso, se verá el esfuerzo y la diversidad de operaciones, de decisiones tácticas locales tomadas en el momento justo, que son necesarias para que avance eso que Deleuze llama «invención».
¿Cómo escapar a un comentario acerca del cine en sus propios términos o en los de la crítica? Asentándose en el mundo bergsoniano de las imágenes iguales a la materia. ¿Y si eso se detiene, si se corriera el riesgo de que la filosofía asfixie al cine? Avanzar con Pasolini, con Vertov, con el expresionismo alemán, con Griffith y con Eisenstein. ¿Y cuando se palpe ya el borde de un nuevo abismo? Se volverá a la filosofía, aparecerá Peirce para dar el gran salto, Maine de Biran, Descartes. Y cuando haga falta, se recurrirá también a la novela, a John Dos Passos, a Robbe-Grillet.
¿Qué gana el cine con todo esto? Un enorme espesor dramático-filosófico que redefine sus problemas técnicos –montaje, campo/contracampo, profundidad de campo, la actuación–, sus géneros –el drama, el western, el policial, el burlesco, el terror–, sus corrientes –expresionismo, naturalismo, realismo, neorrealismo, nouvelle vague, experimental– y sus directores, en tanto problemas de la expresión y el pensamiento.
¿Qué gana la filosofía? Una invención de conceptos para explorar el pensamiento de lo que constituye la “visión” de Deleuze: un universo no-humano hecho de interacciones universales y centros de indeterminación, de percepciones moleculares, de pulsiones y objetos, degradaciones, de duelos de fuerzas, de organizaciones o desconexiones sensoriales y motrices, de memoria, de tiempo.
