| 1 cuota de $31.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.000 |
| 2 cuotas de $18.520,95 | Total $37.041,90 | |
| 3 cuotas de $12.859,83 | Total $38.579,50 | |
| 6 cuotas de $7.332,01 | Total $43.992,10 | |
| 9 cuotas de $5.452,55 | Total $49.073 | |
| 12 cuotas de $4.588 | Total $55.056 |
| 1 cuota de $31.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.000 |
| 1 cuota de $31.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.000 |
| 12 cuotas de $4.194,81 | Total $50.337,80 |
| 3 cuotas de $10.333,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.000 |
| 6 cuotas de $6.098,73 | Total $36.592,40 | |
| 9 cuotas de $5.006,84 | Total $45.061,60 | |
| 18 cuotas de $3.478,88 | Total $62.620 |
| 1 cuota de $35.640,70 | Total $35.640,70 | |
| 6 cuotas de $6.609,20 | Total $39.655,20 |
| 3 cuotas de $11.880,23 | Total $35.640,70 |
| 3 cuotas de $12.814,36 | Total $38.443,10 | |
| 6 cuotas de $7.314,96 | Total $43.889,80 | |
| 9 cuotas de $5.636,48 | Total $50.728,40 | |
| 12 cuotas de $4.775,80 | Total $57.309,70 | |
| 18 cuotas de $3.978,33 | Total $71.610 |
| 1 cuota de $31.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.000 |
| 3 cuotas de $10.333,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.000 |
| 6 cuotas de $5.166,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $31.000 |
| 3 cuotas de $11.406,96 | Total $34.220,90 | |
| 6 cuotas de $6.271,81 | Total $37.630,90 |
| 3 cuotas de $12.088,96 | Total $36.266,90 | |
| 6 cuotas de $6.816,38 | Total $40.898,30 |
| 9 cuotas de $5.115,68 | Total $46.041,20 | |
| 12 cuotas de $4.434,55 | Total $53.214,60 |
| 9 cuotas de $5.459,10 | Total $49.131,90 | |
| 12 cuotas de $4.677,38 | Total $56.128,60 |
La última dictadura argentina no solo tuvo un plan sistemático de desaparición de personas: también montó una “campaña anticorrupción” orquestada para poder enjuiciar al derrocado gobierno peronista. En Corrupción y dictadura, Martín Astarita detalla los mecanismos que desplegó el gobierno de facto para acusar y castigar a exfuncionarios del tercer peronismo y otros dirigentes sociales por supuestos delitos de corrupción. Fueron encarcelados tres expresidentes y una gran cantidad de ministros, gobernadores, intendentes y dirigentes sindicales. Hubo intervenciones de empresas y desapoderamientos de sus dueños.
Como en Lava Jato, la palabra “corrupción” reorganizó la escena pública. ¿Fue esta cacería consecuente con la prevención de actos de corrupción del gobierno de facto? ¿Se usó la corrupción para encuadrar opositores, equiparándolos al “enemigo interno”? Con una investigación minuciosa, Astarita reconstruye cada variable de la campaña anticorrupción y muestra cómo se articularon sus distintos brazos (acusaciones, detenciones, intervenciones) y para qué. Subraya, además, un aspecto muy poco estudiado: la dictadura recurrió a estas denuncias como delitos individuales y también como degeneración social. En definitiva, la represión fue acompañada por un dispositivo anticorrupción que ordenó discursos, causas y economía. Después de leer Corrupción y dictadura, la “lucha contra la corrupción” deja de ser un concepto moral y se revela como una estrategia de poder. No deja margen para la ingenuidad, porque demuestra que la campaña no fue un remedio, sino la implementación de una herramienta con fines políticos, ideológicos y económicos.
