| 1 cuota de $53.300 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $53.300 |
| 2 cuotas de $31.844,08 | Total $63.688,17 | |
| 3 cuotas de $22.110,61 | Total $66.331,85 | |
| 6 cuotas de $12.606,33 | Total $75.638,03 | |
| 9 cuotas de $9.374,87 | Total $84.373,90 | |
| 12 cuotas de $7.888,40 | Total $94.660,80 |
| 1 cuota de $53.300 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $53.300 |
| 1 cuota de $53.300 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $53.300 |
| 9 cuotas de $7.684,67 | Total $69.162,08 | |
| 12 cuotas de $6.228,99 | Total $74.747,92 | |
| 18 cuotas de $4.842,30 | Total $87.161,49 |
| 3 cuotas de $17.766,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $53.300 |
| 2 cuotas de $28.574,13 | Total $57.148,26 | |
| 6 cuotas de $10.117,22 | Total $60.703,37 | |
| 15 cuotas de $5.382,58 | Total $80.738,84 |
| 1 cuota de $58.550,05 | Total $58.550,05 | |
| 6 cuotas de $10.486,77 | Total $62.920,65 |
| 3 cuotas de $21.751,73 | Total $65.255,19 | |
| 6 cuotas de $12.314,96 | Total $73.889,79 | |
| 9 cuotas de $9.422,84 | Total $84.805,63 | |
| 12 cuotas de $7.930,15 | Total $95.161,82 |
| 1 cuota de $53.300 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $53.300 |
| 3 cuotas de $19.386,98 | Total $58.160,96 | |
| 6 cuotas de $10.544,51 | Total $63.267,10 | |
| 9 cuotas de $8.835,36 | Total $79.518,27 | |
| 12 cuotas de $7.469,55 | Total $89.634,61 |
| 3 cuotas de $19.591,30 | Total $58.773,91 | |
| 6 cuotas de $10.747,94 | Total $64.487,67 | |
| 9 cuotas de $9.569,71 | Total $86.127,47 | |
| 12 cuotas de $8.222,41 | Total $98.668,96 |
| 3 cuotas de $20.710,60 | Total $62.131,81 | |
| 6 cuotas de $11.581,20 | Total $69.487,21 |
Karen Barad, y en particular sus conceptos de intra-acción y enredamiento, se han convertido en una referencia ubicua en los estudios sobre ciencia, ecología y tecnociencia, y en las teorías feministas y queer. Profundamente contemporánea en sus preocupaciones, puede hablar de nanotecnología, del uso biomimético de la naturaleza, de la construcción del feto y la maternidad a través de las prácticas ecográficas; puede dialogar con Donna Haraway y Rosi Braidotti, y polemizar con Foucault y Judith Butler.
Pero la ambición de su proyecto excede la contemporaneidad en sentido estrecho, y pone a su “realismo agencial” a la altura de las grandes filosofías que han transformado la manera en la que vemos el universo, y por lo tanto a nosotros mismos. Apoyándose en la filosofía-física de Niels Bohr, repitiendo como un mantra que “somos una parte de esa naturaleza que buscamos entender”, Barad describe al universo como un proceso permanente de intra-acciones y enredamientos, en el cual algunas partes se vuelven inteligibles para otras, y desde el cual surgen –y por lo tanto nunca pueden darse por sentadas– las delimitaciones y propiedades que distinguen materia y significado, sujeto y objeto, naturaleza y cultura, individuo y sociedad, humano y no-humano.
La apuesta –que es y debe ser simultáneamente ontológica, epistemológica y ética– es evidente: salir por arriba del laberinto de dicotomías al que nos han llevado el absolutismo de un materialismo naturalista ingenuo y el relativismo necio del constructivismo social.
