| 1 cuota de $47.800 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.800 |
| 2 cuotas de $28.558,11 | Total $57.116,22 | |
| 3 cuotas de $19.829,03 | Total $59.487,10 | |
| 6 cuotas de $11.305,49 | Total $67.832,98 | |
| 9 cuotas de $8.407,48 | Total $75.667,40 | |
| 12 cuotas de $7.074,40 | Total $84.892,80 |
| 1 cuota de $47.800 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.800 |
| 1 cuota de $47.800 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.800 |
| 9 cuotas de $6.891,69 | Total $62.025,28 | |
| 12 cuotas de $5.586,22 | Total $67.034,72 | |
| 18 cuotas de $4.342,63 | Total $78.167,34 |
| 3 cuotas de $15.933,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.800 |
| 2 cuotas de $25.625,58 | Total $51.251,16 | |
| 6 cuotas de $9.073,23 | Total $54.439,42 | |
| 15 cuotas de $4.827,16 | Total $72.407,44 |
| 1 cuota de $52.508,30 | Total $52.508,30 | |
| 6 cuotas de $9.404,65 | Total $56.427,90 |
| 3 cuotas de $19.507,18 | Total $58.521,54 | |
| 6 cuotas de $11.044,19 | Total $66.265,14 | |
| 9 cuotas de $8.450,50 | Total $76.054,58 | |
| 12 cuotas de $7.111,84 | Total $85.342,12 |
| 1 cuota de $47.800 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.800 |
| 3 cuotas de $15.933,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.800 |
| 3 cuotas de $17.386,45 | Total $52.159,36 |
| 3 cuotas de $17.569,68 | Total $52.709,06 | |
| 6 cuotas de $9.638,87 | Total $57.833,22 | |
| 9 cuotas de $8.582,22 | Total $77.240,02 | |
| 12 cuotas de $7.373,94 | Total $88.487,36 |
| 3 cuotas de $18.573,48 | Total $55.720,46 | |
| 6 cuotas de $10.386,14 | Total $62.316,86 |
| 6 cuotas de $9.456,43 | Total $56.738,60 | |
| 9 cuotas de $7.923,64 | Total $71.312,82 | |
| 12 cuotas de $6.698,77 | Total $80.385,26 |
Deleuze presenta este curso sobre bergsonismo y cine, editado aquí por primera vez en castellano, como un «riesgo» que ha tomado. ¿Cuál es el riesgo? Deleuze teme que la exploración de un terreno tan ajeno a la filosofía lo lleve a un mero ejercicio de aplicación de conceptos.
¿Por qué valdrá la pena este “riesgo”? No se cansa de repetirlo: la tarea del filósofo es inventar conceptos. Más que un estudio sobre el cine, lo que se encontrará aquí es entonces un experimento del pensamiento a través del cine. Y como en ningún otro curso, se verá el esfuerzo y la diversidad de operaciones, de decisiones tácticas locales tomadas en el momento justo, que son necesarias para que avance eso que Deleuze llama «invención».
¿Cómo escapar a un comentario acerca del cine en sus propios términos o en los de la crítica? Asentándose en el mundo bergsoniano de las imágenes iguales a la materia. ¿Y si eso se detiene, si se corriera el riesgo de que la filosofía asfixie al cine? Avanzar con Pasolini, con Vertov, con el expresionismo alemán, con Griffith y con Eisenstein. ¿Y cuando se palpe ya el borde de un nuevo abismo? Se volverá a la filosofía, aparecerá Peirce para dar el gran salto, Maine de Biran, Descartes. Y cuando haga falta, se recurrirá también a la novela, a John Dos Passos, a Robbe-Grillet.
¿Qué gana el cine con todo esto? Un enorme espesor dramático-filosófico que redefine sus problemas técnicos –montaje, campo/contracampo, profundidad de campo, la actuación–, sus géneros –el drama, el western, el policial, el burlesco, el terror–, sus corrientes –expresionismo, naturalismo, realismo, neorrealismo, nouvelle vague, experimental– y sus directores, en tanto problemas de la expresión y el pensamiento.
¿Qué gana la filosofía? Una invención de conceptos para explorar el pensamiento de lo que constituye la “visión” de Deleuze: un universo no-humano hecho de interacciones universales y centros de indeterminación, de percepciones moleculares, de pulsiones y objetos, degradaciones, de duelos de fuerzas, de organizaciones o desconexiones sensoriales y motrices, de memoria, de tiempo.
